A pesar de todo el tumulto, mugre y descontrol estoy fascinada. Los taxis no tienen, reloj ni tarifa, nada. Vos paras uno y le decís donde queres ir y el te da un precio. Le contestas que es caro y haces ademán de tomar el que sigue y ya te bajo el precio, a veces a la mitad. Desde que llegue al Cairo después del tour no salgo del barrio. Me fascina caminar por las callejuelas, casi sin veredas y donde si las hay, están ocupadas por autos estacionados y además los cordones son tan altos que cuesta subilos. La avenida principal que esta como a 200m esta llena de bolichitos oscuros donde los hombres toman café y fuman shisha (es como narguile). Hay casas de cambio, negocios chiquitisimos 2,5 x 3,00 m. donde te hacen jugos a la vista. Vos te llevas jugo de guayaba, de mango, de frutillas, en botellas de plástico de H2O mineral a las que ni les sacaron la etiqueta. A todo esto mi estomago, intestino y lo demás que me dejaron los médicos parecen ser a toda prueba. Los semáforos son una ilusión………….. Hay poquísimos y para que los respeten ponen policías.
De todas formas nadie hace caso.
estos autos están estacionados en doble y triple fila,
totalmente trabados entre si; y nadie se enoja cuando quiere sacar el suyo y no puede...


